martes, 12 de mayo de 2009

Libros!

El viernes 17 de abril realizamos una entrega de libros y revistas para la Biblioteca de la Escuela 538 de la Provincia de Misiones. La misma se encuentra en el Pje. Martín Güemes, de la localidad de El Soberbio. Es la misma escuela en la cual ya hemos realizado entrega de útiles, ropas, calzados y de computadoras en ocasiones anteriores durante el año 2008.

Nilva (vecina del pje. Alto Tararira y madre de alumnos de la escuela) vino hasta nuestra casa a buscar las cajas que ya teníamos preparadas, listas para llevar. De casa hasta la escuela el trayecto lo recorrimos en “carroza” (carreta de madera llevada por bueyes), el cual duró una hora aproximadamente. Llegamos a la escuela y ya nos estaban esperando un grupo de alumnos, junto al director Daniel. Entre todos bajamos las cajas y nos pusimos a realizar el inventario de los materiales que se recepcionaban, mientras compartíamos un tereré (mate cebado con agua helada). Una vez inventariados los materiales los íbamos acomodando en la nueva Biblioteca (ya que antes los libros no estaban al alcance de los chicos y se encontraban apilados en rincones de algunas aulas). El trabajo continuó hasta finalizar el horario de clases en un clima de alegría y curiosidad, de una gran oportunidad que se abría con esta novedad.

Ahí el director comunicó a todos los alumnos el hecho de contar con estos nuevos materiales y de la posibilidad que ahora tendrían de acceder a ellos cuando lo deseasen.
Charlando con las maestras, les comentamos que tenemos “en depósito” algunos juguetes y útiles escolares y que no los entregamos ahora porque la cantidad que disponemos no sería suficiente para todos los chicos. A partir de esto surgió la idea de continuar recolectando más juguetes y útiles hasta el día del niño y allí hacer una fiestita con juegos y actividades, los cuales tendrían como “premio” los juguetes y los útiles escolares. En esta charla surgió la inquietud de algunas maestras acerca de la posibilidad de acercar algunas ropas y calzados a un grupo de chicos que en estos momentos no están asistiendo a le escuela por no disponer de la vestimenta mínima e indispensable. Nos comprometimos a realizar dicha entrega en la próxima semana.
En esta oportunidad también entregamos una caja con libros y materiales educativos para el Jardín de Infantes de la escuela, los cuales fueron recepcionados por la maestra Carolina.

Acompañamos esta pequeña reseña con algunas fotos que tomamos con la flamante cámara de la Red Ambay, las cuales esperamos puedan transmitirle algo de la emoción y agradecimiento que vivenciamos aquí.
También aprovechamos este contacto para reforzar el agradecimiento de todos los que vivimos aquí por la ayuda que nos están brindando, por hacer que nuestras vidas sean un poco más dignas.
Nos invitamos a no bajar los brazos y a seguir creciendo, ya que tenemos muchísimo por hacer y compartir.

Desde el Alto Tararira va un abrazo de Miriam y Andrés

lunes, 16 de febrero de 2009

Gracias

Alto Tararira, 9 de enero del 2009

Quería comenzar el año agradeciendo. En un primer momento había pensado en una carta de agradecimiento para fin de año, pero la verdad es que todo me lleva a la idea del comienzo. Posiblemente porque siento que lo que estamos haciendo es algo que comienza. No un final, sino un comienzo. No una despedida, sino una bienvenida. No una llegada, sino un inicio.
Podría contar muchas cosas, relatar algunas imágenes fuertes, contundentes. Dejaré eso para dentro de poco, donde, a través de unas fotos será más claro visualizar lo que está sucediendo por estos pagos. Nada especial, nada extraordinario, y a la vez llamativo y alentador: un grupo de vecinos que nos juntamos para tratar de ir mejorando nuestro lugar y nuestras condiciones de vida. Haciéndolo despacio, en la medida de nuestros tiempos y nuestras posibilidades, con humildad, paciencia, tratando de aprender a trabajar en grupo, conocernos, respetarnos y ayudarnos a crecer.
A este movimiento se junta otro movimiento: el que ustedes armaron en Buenos Aires. La Red Ambay que nos está proporcionando un apoyo fundamental. Un apoyo concreto en lo material, a través de sus envíos, bellos y cuidadosos envíos, suculentos y respetuosos envíos; un apoyo en lo espiritual, a través de la energía positiva, solidaria, humanamente sensible que se traduce en las cosas, en los gestos. Una presencia necesaria que nos hace sentir acompañados, respaldados y conectados. En este contexto quiero enmarcar mi agradecimiento: el trabajo y la colaboración de cada uno de ustedes es fundamental. Subrayando este “cada uno”, porque siento que de eso se trata, somos personas que nos vamos juntando para intentar hacer nuestra vida y la de los otros un poco mejor. Ante el estado actual de cosas creo que el hecho de conectarnos con los otros desde lo mejor que tenemos adentro, la solidaridad, la sana preocupación por el otro, el deseo de un mejor lugar para vivir, el compartir, nos ayuda a todos, en múltiples aspectos y facetas, nos hace sentir mejor, más conectados, más humanos, nos hacer sentir útiles, potentes. Porque de una cosa estén seguros: su ayuda ayuda!
Espero que este nuevo inicio, este nuevo comienzo nos encuentre con más fuerzas y decisión para este año, con ganas de seguir creciendo, trabajando unidos, acercándonos. Por eso aprovecho esta oportunidad para convidarlos al Alto Tararira. Cuando gusten, las puertas están abiertas. Es sólo avisar. En este intercambio, también veremos si alguno de nosotros puede acercarse a Buenos Aires para encontrarnos, compartir y poder conversar con más tiempo.

Un abrazo!
Andrés Puig

domingo, 14 de septiembre de 2008

Pistas prácticas para cuidar de la Tierra (I)


Dos principios son fundamentales en la superación de la crisis actual por la que pasa el planeta Tierra: la sostenibilidad y el cuidado.
La sostenibilidad, asentada en la razón analítica, tiene que ver con todo lo que es necesario para garantizar la vida y su reproducción para las generaciones actuales y futuras.
El cuidado, fundado en la razón sensible y cordial, se refiere a los comportamientos y a las relaciones con las personas y la naturaleza, marcadas por el respeto a la alteridad, por la amorosidad, por la cooperación, por la responsabilidad y por la renuncia a toda agresividad.
Articulando estos dos principios podremos devolver equilibrio y vitalidad a la Tierra. Ofrecemos algunas sugerencias prácticas para que cada uno haga su revolución molecular (Guatarri): la que comienza por la propia persona, y es la base para el gran cambio de todo el sistema. He aquí algunas:
Alimente siempre la convicción y la esperanza de que es posible otra relación con la Tierra, más en armonía con sus ciclos y respetando sus límites.
Crea que la crisis ecológica no debe transformarse en una tragedia, sino en una oportunidad de cambio hacia otro tipo de sociedad más respetuosa e incluyente.
Dé centralidad al corazón, a la sensibilidad, al afecto, a la compasión y al amor, pues son estas dimensiones las que nos movilizan para salvar ala Madre Tierra y sus ecosistemas.
Reconozca que la Tierra está viva pero es finita, semejante a una nave espacial, con recursos escasos y limitados.
Rescate el principio de la religación: todos los seres, especialmente los vivos, son interdependientes, y por eso tienen un destino común. Deben convivir fraternalmente entre sí.
Valore la biodiversidad y a cada ser, vivo o inerte, pues todos tienen valor en sí mismos, independientemente del uso humano.
Reconozca las virtualidades contenidas en lo pequeño y en lo que viene de abajo, pues ahí pueden estar contenidas grandes soluciones.
Cuando no encuentre una solución, confíe en la imaginación creativa, que esconde en sí respuestas sorprendentes.
Tome en serio el hecho de que para los problemas de la Tierra no hay una sola solución, sino muchas, que deben surgir del diálogo, de los intercambios y de la complementación entre todos.
Ejercite el pensamiento lateral, es decir, póngase en el lugar del otro y trate de ver con sus ojos. Así verá dimensiones diferentes y complementarias de la realidad.
Respete las diferencias culturales (cultura campesina, urbana, negra, indígena, masculina, femenina etc.), pues todas ellas muestran formas distintas de ser humanos.
Supere el pensamiento único del saber dominante y valore los saberes cotidianos, del pueblo, de los indígenas y de los campesinos, porque cooperan en la búsqueda de soluciones globales.
Exija que las prácticas científicas sean sometidas a criterios éticos a fin de que las conquistas beneficien más a la vida y a la humanidad que al mercado y al lucro.
No deje de valorar la contribución de las mujeres porque son portadoras naturales de la lógica de la complejidad y son más sensibles a todo lo que tiene que ver con la vida.
Haga una opción consciente por una vida de sencillez que se contraponga al consumismo. Se puede vivir mejor con menos, dando más importancia al ser que al tener y al parecer.
Cultive los valores intangibles, es decir, los bienes relacionados con la espiritualidad, la gratuidad, la solidaridad, la cooperación y la belleza, como los encuentros personales, los intercambios de experiencias, el cultivo de las artes, especialmente de la música.
Más que parte del problema, considérese parte de su solución.


Leonardo Boff

martes, 2 de septiembre de 2008

El Ambay

El ambay es un árbol perteneciente a la familia de las Cecropiáceas que crece en las selvas de Brasil, Paraguay y el noreste de Argentina. Puede medir hasta 15 m de altura y su tronco tiene un diámetro de entre 2 y 3 dm; con una copa alta y aparasolada.
Florece y fructifica todo el año.

Está en matorrales y orillas de selvas, arroyos y ríos. Sus ramitas huecas están habitadas por hormigas bravas (Azteca); y sus frutos los buscan pájaros, murciélagos y otros animales que dispersan las semillas.

Se utiliza la madera para pulpa y papel, o como sustituto de la madera de balsa. También en mezcla para fabricar bloques de cemento.
Sus hojas y corteza tienen virtudes medicinales (expectorantes y antiasmáticas).