Alto Tararira, 9 de enero del 2009Quería comenzar el año agradeciendo. En un primer momento había pensado en una carta de agradecimiento para fin de año, pero la verdad es que todo me lleva a la idea del comienzo. Posiblemente porque siento que lo que estamos haciendo es algo que comienza. No un final, sino un comienzo. No una despedida, sino una bienvenida. No una llegada, sino un inicio.
Podría contar muchas cosas, relatar algunas imágenes fuertes, contundentes. Dejaré eso para dentro de poco, donde, a través de unas fotos será más claro visualizar lo que está sucediendo por estos pagos. Nada especial, nada extraordinario, y a la vez llamativo y alentador: un grupo de vecinos que nos juntamos para tratar de ir mejorando nuestro lugar y nuestras condiciones de vida. Haciéndolo despacio, en la medida de nuestros tiempos y nuestras posibilidades, con humildad, paciencia, tratando de aprender a trabajar en grupo, conocernos, respetarnos y ayudarnos a crecer.
A este movimiento se junta otro movimiento: el que ustedes armaron en Buenos Aires. La Red Ambay que nos está proporcionando un apoyo fundamental. Un apoyo concreto en lo material, a través de sus envíos, bellos y cuidadosos envíos, suculentos y respetuosos envíos; un apoyo en lo espiritual, a través de la energía positiva, solidaria, humanamente sensible que se traduce en las cosas, en los gestos. Una presencia necesaria que nos hace sentir acompañados, respaldados y conectados. En este contexto quiero enmarcar mi agradecimiento: el trabajo y la colaboración de cada uno de ustedes es fundamental. Subrayando este “cada uno”, porque siento que de eso se trata, somos personas que nos vamos juntando para intentar hacer nuestra vida y la de los otros un poco mejor. Ante el estado actual de cosas creo que el hecho de conectarnos con los otros desde lo mejor que tenemos adentro, la solidaridad, la sana preocupación por el otro, el deseo de un mejor lugar para vivir, el compartir, nos ayuda a todos, en múltiples aspectos y facetas, nos hace sentir mejor, más conectados, más humanos, nos hacer sentir útiles, potentes. Porque de una cosa estén seguros: su ayuda ayuda!
Espero que este nuevo inicio, este nuevo comienzo nos encuentre con más fuerzas y decisión para este año, con ganas de seguir creciendo, trabajando unidos, acercándonos. Por eso aprovecho esta oportunidad para convidarlos al Alto Tararira. Cuando gusten, las puertas están abiertas. Es sólo avisar. En este intercambio, también veremos si alguno de nosotros puede acercarse a Buenos Aires para encontrarnos, compartir y poder conversar con más tiempo.
Un abrazo!
Andrés Puig

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